
De niño, fue víctima de un procedimiento médico mal realizado y, siguiendo el consejo de un especialista, su familia tomó la decisión de criarlo bajo una identidad diferente.
Durante años, los médicos presentaron el caso como prueba de que la identidad de un niño podía moldearse por completo mediante la educación y el entorno.
Pero él nunca se sintió cómodo con esa realidad.
Rechazaba las imposiciones, odiaba que lo trataran de esa manera y luchaba profundamente contra la identidad que le habían asignado.
A los 14 años, sus padres finalmente le contaron la verdad. Un año después, decidió volver a vivir bajo su verdadera identidad y adoptó el nombre de David.
Más tarde se casó y se convirtió en padrastro, pero el impacto psicológico le acompañó durante el resto de su vida hasta su trágico fallecimiento en el 2004 a sus 38 años.